Actualmente en México se presenta un fenómeno de violencia al interior de las instituciones educativas. Tal es el grado de esta situación que las autoridades mexicanas han tenido que desarrollar un Plan de Acción para la Convivencia Escolar y la Prevención Social de la Violencia.

El programa se basa en tres directrices fundamentales: inhibir la entrada de armas y droga en las escuelas, orientar a los alumnos respecto al uso de redes sociales y promover la felicidad en la renovación del modelo educativo.

En el eje de la promoción de la felicidad, el actual Secretario de Educación Pública (SEP), señaló que es necesario que los niños aprendan a convivir entre ellos: “Que los niños desde muy chiquitos aprendan a conocerse, aprendan a estar seguros de sí mismos, aprendan a ser felices y a través de ello aprendan a trabajar en equipo y a saber convivir con los demás. Ese es un primer eje muy importante del programa”.

Tan sólo en la Ciudad de México, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, indicó que se tienen registrados 300 mil casos de bullying o acoso escolar, “más la cifra negra”.

El ambiente educativo debe ser un factor para propiciar mejores oportunidades de desarrollo, así como promover habilidades sociales que deriven en ciudadanos participativos e integrales.

La convivencia que se genera al interior de las escuelas, tiene que crear, vincular y construir relaciones a largo plazo entre los individuos que forman parte de una colectividad.

Las políticas públicas que se puedan generar para atender esta problemática son un primer paso para frenarla, sin embargo, es necesaria la participación propositiva de los padres de familia, maestros y todas aquellas instituciones involucradas en el ámbito educativo.

Ante un tejido social que se ha fragmentado, su reconstrucción también debe partir desde la óptica de las nuevas generaciones que serán el capital humano y económico con la capacidad de impulsar el desarrollo social de una nación.

Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México

Buscando fortalecer el sentido de pertenencia a la comunidad escolar y promover los vínculos de todos sus miembros, el Programa de Desarrollo Comunitario lleva a cabo talleres en instituciones educativas, desarrollando acciones en conjunto con estudiantes, familiares y docentes.

Agrupadas en el proyecto “Del aula a la cancha”, las actividades utilizan el juego y el deporte en procesos que promueven la adquisición de habilidades sociales.

A la vez, se organizan grupos en donde los jóvenes se escuchan y reflexionan sobre las situaciones que enfrentan en su vida cotidiana y algunos elementos que les permiten fortalecer sus proyectos de vida.

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