El sábado 24 y domingo 25 de febrero de 2018 se llevó a cabo el taller “La vida es un juego pero no lo vemos”, que invitaba a la comunidad a ser parte de un momento en la vida de un ciego. Te compartimos esta experiencia.

 

Texto: Daniel Ortega. 

Fotos y video: Abril Carlín, Jessica Heredia y Daniel Ortega.

Otras formas de percibir

El cielo despejado, el sol ardiente y las ganas por experimentar algo nuevo atrajeron a lxs curiosxs a la práctica que realizaban lxs jóvenes de la Escuela Nacional para Ciegos (ENC) en conjunto con Zonaz de Obra, programa cultural de la Fundación. La dinámica era sencilla en apariencia: vendar los ojos a lxs asistentes y jugar.

El punto de reunión: el área de juegos en la explanada del Deportivo Pavón, lugar de encuentro de la comunidad en la zona de las Pensiles. Por un momento, lxs participantes normo visuales enfrentaron algunos de los retos cotidianos de lxs ciegxs.

 

Al pasar los minutos se llegó a un punto en la actividad donde las personas vendadas estaban solas, por su cuenta; así empezaron a quitarse el miedo por descubrir texturas y formas. Al final del recorrido, lxs chicxs de la ENC animaban a lxs integrantes a aventarse por una resbaladilla y volver a subir por una pared para escalar. Cuando terminaban el circuito se reunían para contar su experiencia del mundo percibido por otros sentidos, en el que lxs ciegxs viven todos los días.

“La experiencia que tuve fue algo difícil y diferente, se genera una empatía con las personas ciegas, también el enseñarnos a usar nuestros sentidos y una herramienta como el bastón es de suma importancia para saber en qué lugar están”.

Lucero Mendoza, de 25 años.

 

“Para mí, el recorrido fue una forma de ganar confianza, porque no es lo mismo ir sola que guiando a alguien. Es mucha responsabilidad estar con alguien, pero sobre todo guiarlo por el trayecto”.

Gabriela Ortega, de 25 años.

 

Colaboración de la Escuela Nacional para Ciegos

La colaboración con los estudiantes de la ENC se venía desarrollando desde el año pasado a partir de una serie de actividades como el recorrido de la instalación La Política del límite de María Verónica Machado. Es una colaboración que se ha tenido a lo largo de un año con la ENC.

Este taller, “La vida es un juego pero no lo vemos”, partió de invitar a lxs vecinxs de la Pensil para que perciban de una manera distinta sus espacios que son cotidianos; el transito del Deportivo Pavón es fundamental, ya que acuden a éste por muchos motivos, es un lugar que siempre está ahí pero ahora se propuso experimentarlo de una manera distinta. “No se transgrede el espacio, más bien se hace una subversión de las reglas pre establecidas al simplemente jugar con los ojos vendados: se construye otro tipo de orden y se desarrollan otras formas de relación”, explica el equipo de Zonaz de Obra.

El juego como forma de relación

A partir de la idea de hacer un taller de sensibilización, la ENC propuso realizarlo a partir del juego, porque les parecía una manera más amable de relacionarse con la gente y de jugar con sus sentidos.

Se trata de un grupo muy activo, tienen una radio por internet y múltiples proyectos. No están inmiscuidos en el tema de la inclusión a partir de la forma en como se trabaja con las diversidades funcionales. Sino que trabajan con otras formas, por ejemplo, explican que el colectivo propone un tema como “vamos a jugar” y lxs estudiantes de la ENC proponen ser los guías para mostrar que no están en la retórica de la inclusión, al contrario que ellos también incluyen a otras personas en su mundo. Además es darse cuenta de que esto trata de sensibilizar y entender el proceso de inclusión, para que no exista el debate de incluir sino más bien de transformar el mundo para que sean parte de éste.

 

De Casa Vecina a Zonaz de Obra: cultura en construcción

Zonaz de Obra surge a partir del trabajo en el espacio público. “Lo que se busca es generar un espacio-tiempo para determinadas actividades relacionadas con cuestiones artísticas-culturales. Además es algo que está en continua construcción. También el contexto mismo de la Pensil tiene muchas facetas de construcción y eso es lo que da sentido al nuevo nombre o identidad para trabajar con estas condiciones”, explica Helena Braunštajn, coordinadora del proyecto.

Por lo tanto, Zonaz de Obra no se centra en un espacio físico como suelen ser los museos o las casas de cultura, o como lo fue Casa Vecina, más bien se construyen espacios efímeros que se pueden activar y desarmar con distintas actividades.

No es una continuación del antiguo proyecto, sino que es un cambio de nombre, de entorno y de sentido; a pesar de ello, se conserva el énfasis en los vínculos comunitarios, las colaboraciones y el trabajo con lxs otrxs a partir de la relación entre pares.

Te invitamos a participar en las propuestas de Zonaz de Obra, para estar en contacto, te compartimos sus redes sociales: 

Facebook

Instagram

Twitter

¡Compártenos!