La discapacidad visual no debería ser impedimento alguno para las personas que la padecen. Con las correctas políticas que atiendan a este sector de la población, se debería normar el tipo de infraestructura y comunicación para que logren desplazarse de manera independiente.

Para resolver las problemáticas que enfrentan los débiles visuales primero hay que reconocer los problemas. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo existen 285 millones de personas con deficiencia visual, de los cuales, 39 millones tienen ceguera y 246 millones baja visión.

Sin embargo, en México las cifras son opacas o falta penetración en los datos para conocer la situación actual de los mexicanos en esta condición.

Los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2016 revelaron que tan sólo el 53.4 por ciento de los consultados se ha realizado un examen de la vista y únicamente 17.7 por ciento usa algún tipo de anteojos.

En 2014 la Encuesta Nacional de Hogares, realizada por el INEGI, señalaba que 16.9 millones de mexicanos reconocieron tener algún problema visual y cerca de 3.5 millones manifestó ver muy poco o nada.

De las personas con alguna dificultad visual, 39.6 por ciento declaró usar lentes, 45.2 por ciento dijo que ve con mucha dificultad, y sólo 16.5 por ciento de la población, con una afección grave, afirmó utilizar lentes.

Sin la presencia datos cualitativos y cuantitativos certeros por parte de las autoridades, es deber de organizaciones de la sociedad civil, formar un contrapeso que coadyuve en esclarecer estas cifras.

Actualmente, Casa Vecina, programa cultural de la Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México, en colaboración con “LIGA, espacio para arquitectura”, han llevado a cabo ‘Planos Corporales’ en el marco de Interludios Caminata, dirigido por estudiantes de la Escuela Nacional de Ciegos y centrado en los otros sentidos que utilizamos para percibir el espacio.

 

Casa Vecina es un espacio cultural que desarrolla, produce y difunde proyectos de arte y cultura contemporánea, con el objetivo de ampliar el diálogo y las experiencias entre artistas, académicos, científicos y otros agentes culturales, en conjunto con las distintas comunidades del Centro Histórico de la CDMX.

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