Los descubrimientos de restos arqueológicos en el Centro Histórico de la Ciudad de México no son una novedad. Sin embargo, la frecuencia de los actuales hallazgos ha impresionado a propios y extraños.

La primera noticia que se dio a conocer fue a principios de este mes, cuando se localizó el zócalo original a sólo unos metros del asta bandera del actual Zócalo capitalino.

Días más tarde, la ofrenda a un lobo con vestimenta y piezas en oro impresionó a los investigadores, ya que estuvo enterrado durante 5 siglos y se halló a sólo unos metros de la Catedral Metropolitana.

Ahora, los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron a unos centímetros de la Plaza Pino Suárez restos de una subestructura prehispánica que debió ser la delimitación del espacio sagrado del calpulli de Cuezcontitlán.

Los Capulli eran una unidad social compleja, propia de la sociedad mexica. Estaba compuesto por varios linajes que se consideraban emparentados entre sí por el hecho de poseer un antepasado común, el cual generalmente era un dios tribal. Sus integrantes se encargaban de funciones muy diversas. En ocasiones, varios calpulli se hallaban unidos en barrios y solían estar especializados en alguna actividad artesanal o profesional.

Donají Montero Guzmán, arqueóloga de la Dirección de Salvamente Arqueológico del INAH, señaló que desde hace dos meses se trabaja en la zona, ya que esta quedo expuesta debido a los trabajos de rehabilitación que realizan en el lugar.

“Había pocas expectativas de encontrar elementos arquitectónicos prehispánicos, por el contrario, pensábamos hallar más evidencias de la época colonial considerando que a fines del virreinato hubo mayo urbanización hacia esta sección suroriente de la ciudad”, comentó la especialista.

El calpulli o barrio de Cuezcontitlan era de suma importancia debido a que pertimía una eficaz distribución de productos agrícolas en las parcialidades de Teopan u Moyotlan.

Según el ilustre arqueólogo Alfonso Caso, Teopan fue la más antigua e importante de las cuatro parcialidades de Tenochtitlan, y ese estatus se expresaba en la grandeza de los centros ceremoniales de sus 18 barrios.

“Tenemos aproximadamnete 25 metros cuadrados de la estructura prehíspánica, entre muros y piso”, señaló Guzmán.
De acuerdo a los fragmentos de cerámica Azteca II y IV (1430-1521d.C.), el edificio esruvo activo a lo largo de dicho siglo, el de mayor expansión militar y comercial del imperio mexica.

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