La Ciudad de México está conformada por 16 delegaciones y más de 2 mil colonias. En ella, millones de personas encuentran su hogar, un lugar turístico o su fuente de trabajo.

Al interior de las miles de calles que la recorren como las venas a un cuerpo, sus habitantes entrelazan historias, tejen tradiciones y costumbres que les brindan identidad.

El último censo realizado en 2010 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), indicaba que la población en la ciudad era de 8 millones 851 mil residentes.

Sin embargo, la concentración poblacional que existe ha generado problemas sociales de gran calado para muchos sectores. Por un lado, existen comunidades enteras que por necesidad han tenido que asentarse en lugares irregulares sin acceso a servicios básicos como agua, luz, drenaje y vías de comunicación que propicien desarrollo social.

En otras zonas como la Pensil, las condiciones de mejora económica y sociales se detuvieron al término de la época industrial en México. Lo que se presentaba como oportunidad para miles de familias, se convirtió con el paso de los años en un estigma de inseguridad y marginación para las 13 colonias que la conforman.

Los modelos aspiracionales en los que se exalta la violencia y los patrones delincuenciales como trampolín de superación para romper las barreras que la pobreza impone, han encontrado mayor impacto en los jóvenes que habitan en las colonias de mayor marginación. Generando que los problemas existentes se acentúen y escalen a otro nivel que socave cualquier intento por construir una mejor calidad de vida.

Durante los últimos años la Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México, ha trasladado su experiencia y capacidades a las colonias que integran la Pensil, con la finalidad de atender las principales problemáticas que enfrentan sus pobladores: exclusión social, distintos tipos de violencias, problemáticas de seguridad urbana, entre otras.

A través de programas que vinculan a sus habitantes, ha implementado diversas campañas que propician una nueva dinámica de sentido de pertenencia y sobre todo, fortalecen el tejido social como una herramienta para lograr un mayor bienestar para sus integrantes.

Para lograrlo se realizaron procesos de acompañamiento, asesoría psicológica y talleres de desarrollo humano en escuelas, unidades habitacionales, y espacios públicos y comunitarios, fortaleciendo habilidades sociales en alianza con instituciones públicas y privadas.

Actualmente las áreas de trabajo impulsadas por la Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México son la prevención social de las violencias, el desempleo, la salud, la cultura y la educación de los ciudadanos, en una lógica siempre más fuerte de involucramiento de la comunidad local, alma del cambio social del territorio.

Uno de los objetivos es provocar las mismas condiciones y dinámicas que en el Centro Histórico de la Ciudad de México: mayor número de empleo, oportunidades en educación, atención sanitaria de calidad, inversión, desarrollo comunitario y cohesión social, principalmente.

La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.
Nelson Mandela.

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