“Un Tonaya, un frasco, un pomo, un alcohol, un pegue, un sorbo. Así se dice en la calle. Un trago, incluso hay quien le llama: un chingadazo de paz”. De esta forma comienza la novela SOMOS CALLE, que busca conocer, reconocer y dar visibilidad a aquellos que durante décadas han caminado más allá de las sombras de cualquier política pública.

Somos Calle es el resultado de un trabajo social que consistió en escuchar y generar confianza entre la población callejera. Sus testimonios quedaron plasmados en esta novela que busca ser el inicio de un proceso que permita construir entre las personas en situación de calle un elemento fundamental en cualquier ser humano: la dignidad.

A través de una serie de entrevistas realizadas por los operadores sociales de la Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México, se ha novelado una realidad que desnuda una de las problemáticas sociales menos atendidas en la Ciudad de México, las poblaciones callejeras.

 “Porque Tonaya quiere decir Tonatiuh y Tonatiuh es Dios y Dios quita la sed, las penas, el hambre, las calamidades”

La Ciudad de México es el hogar de miles de personas sin hogar. Su presencia es una calle la cual se quiere evitar; un hogar que se calienta con la pachita, con el tonayan; con paredes que durante el día son la fachada de cualquier edificio. Sin embargo, existe una cultura de la calle hecha de ruidos, de silencio, de noche, de día, que canaliza sentimientos, emociones, risas, dolor.

Las poblaciones callejeras que habitan en el Centro Histórico de la Ciudad de México, son un espejo de cualquier otra calle del mundo. No son tomados en cuenta: sin rostro, sin voz, sin techo, con todo y nada.

Durante la presentación, Edson Lechuga, autor de la novela apeló a la necesidad de dar un sentido social a su presencia en la ciudad: “gracias a todas las personas en las que está inspirado el texto, porque son parte fundamental del discurso de la ciudad, toda ciudad sin estas poblaciones callejeras dejarían de ser lo que son, para convertirse en otra cosa, no sé si mejor o peor, pero no sería lo mismo” y agregó que este libro busca “la manera de poner al servicio del discurso de la calle, el discurso literario con la intención de visibilizar, con la intención de preguntar, con la intención de asumir, con la intención de comprender y en el mejor de los casos, hacer”.

La Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México, realizó este diagnóstico para entender y visibilizar la problemática de este tipo de población. Sus operadores experimentaron con las poblaciones callejeras sentimientos de locura, angustia, desilusión, desafío, ganas de vivir, fiesta, dolor, muerte, música, alegría y desencanto que quedaron plasmados en la novela, una pieza de ficción con lenguaje de calle y protagonistas que se mantienen anónimos, pero que son reales.

El objetivo es presentar una provocación, un texto que arroje luz sobre aquellos que viven en las sombras.

La presentación del libro SOMOS CALLE, se llevó a cabo en el atrio de San Francisco. Un espacio abierto que permite el diálogo para las millones de personas que convergen en el Centro Histórico de la Ciudad de México. También estuvieron presentes integrantes de Estrellas del Callejón, quienes tocaron algunas piezas musicales, y el poeta Xolotl.

Ellos no son indigentes, la situación los convirtió en eso, pero ellos son lo que son porque son gente”, Alberto, integrante de Músicos del Callejón.

¡Compártenos!