El Centro Histórico de la Ciudad de México es y será un punto neurálgico para el desarrollo social, económico, cultural y político del país. Su presencia es símbolo de la convergencia entre una cultura prehispánica y el modernismo del siglo XXI.

Declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987, era un espacio olvidado por las autoridades mexicanas. La grandeza que alguna vez habitó en el corazón de la ciudad empezó a diluirse a finales de la primera mitad del siglo XX.

A principios del nuevo milenio la realidad de la zona era una mezcla de comercio informal, inseguridad y falta de servicios básicos. La alguna vez llamada Ciudad de los Palacios por Alejandro Von Humboldt, era devorada por una falta de políticas públicas que atendieran de raíz todos los problemas que se presentaban en los primeros cuadros de la capital del país.

A partir del 14 de agosto de 2001 este espacio cobró nueva vida gracias a la participación de la sociedad civil, el gobierno federal y el gobierno local, al instalar el Consejo Consultivo para el Rescate del Centro Histórico de la Ciudad de México.

El trabajo de revitalización de la zona no sólo consistía en la recuperación de edificios y espacios públicos, era necesario trabajar con las personas y la creación de condiciones sociales que rompieran el ciclo de marginación y olvido que existió durante décadas.

La Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México (FCHCDMX), surge como un complemento indispensable para respaldar el renacimiento económico y social. Actualmente su trabajo sigue contribuyendo a la resolución de problemáticas específicas del medio social en el que realiza sus labores.

Esto es posible al identificar acciones que permiten mantener el proceso de cambio y crecimiento que inició con el actual milenio.

Conoce más sobre los programas de la Fundación Centro Histórico siguiendo el enlace.

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