Millones de personas caminan cada año por las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, a sabiendas o con desconocimiento, con cada paso que sobre sus calles recorren la historia de una gran nación.

Desde el nacimiento de México Tenochtitlan, pasando por la época virreinal hasta su vida independiente cada uno de los edificios que flanquean las avenidas, contiene una historia que marcó la vida de millones de mexicanos y extranjeros que han habitado en el primer cuadro de la Ciudad de México.

Su arquitectura es y ha sido un símbolo de prestigio a nivel internacional. Entre los principales edificios que son fotografiados y recorridos cada día, se encuentran:

La Catedral Metropolitana, su construcción se tardó casi tres siglos. Hernán Cortés fue el hombre que colocaría la primera piedra en 1524 y el arquitecto Manuel Tolsá, la terminaría en 1813.

Es considerada un símbolo máximo de la arquitectura colonial en todo el continente americano. En ella se pueden apreciar distintos estilo arquitectónicos como el barroco, renacentista y neoclásico, que se fusionan en perfecta armonía.

El Palacio Postal es una de las maravillas construida a inicios del XX. Su creación se llevó a cabo bajo el mandato de Porfirio Díaz, quien encargaría el trabajo a Adamo Boari. Su estilo ecléctico  ostenta una combinación de elementos pertenecientes a los estilos del plateresco isabelino fusionado con el gótico veneciano.

Esta combinación de estilos, se puede entender gracias a la admiración que Porfirio Díaz profesaba por el estilo victoriano que se desarrollaba durante esos años en Europa.

La Casa de los Azulejos, es admirada cada día por miles de personas que recorren la calle de Francisco I. Madero. Su fachada está decorada con piezas de talavera del estado de Puebla.

Este inmueble siempre fue un símbolo de riqueza y familias de abolengo. Una vez consumada la independencia de México y terminado el legado de los condes del Valle de Orizaba como residentes del lugar, el inmueble fue sede del conocido Jockey Club de México y posteriormente por un breve periodo en la Casa del Obrero Mundial.

Sin embargo, en 1917, los hermanos Walter y Frank Sanborn rentarían el inmueble para convertirlo en una cafetería, que llevaría por nombre Sanborns American Pharmacy.

Edificio Esmeralda o Museo del Estanquillo, fue inaugurado por Porfirio Díaz en 1892, albergaba la joyería más importante del país, La Esmeralda Hauser-Zivy, la cual, era visitada por la clase alta de la sociedad mexicana que compartía el gusto por las corrientes artísticas europeas de finales de siglo. La fascinación por el antiguo continente quedó plasmada en su fachada con elementos neoclásicos, algunos toques del barroco francés y en el interior el estilo art nouveau.

En la parte baja del edificio se localiza una tienda de discos de música y en los pisos superiores habita uno de los museos más entrañables de la ciudad: el Museo del Estanquillo.

La Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México, surge como complemento indispensable para respaldar el renacimiento económico y social. Su labor ha alcanzado logros significativos gracias al trabajo constante con la comunidad y a la vinculación interinstitucional. El establecimiento de alianzas estratégicas y de programas de colaboración con instituciones públicas y privadas como la Fundación Carlos Slim, la Fundación Telmex, la UNAM y la Universidad del Claustro de Sor Juana, entre otras, ha sido fundamental.

Hoy en día, la Fundación del Centro Histórico sigue contribuyendo a la resolución de problemáticas específicas del medio social en el que realiza sus labores. Esto es posible al identificar acciones que permiten mantener el proceso de cambio y crecimiento que inició con el actual milenio.

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