Los dos grandes caudillos de la Revolución Mexicana fueron Francisco Villa y Emiliano Zapata. Su presencia en el norte y centro del país, respectivamente, eran símbolos de esperanza que buscaban darle al pueblo el derecho a tener una mejor calidad de vida.

Hace 103 años, estos dos personajes mundialmente conocidos entraron por primera vez a la Ciudad de México. La expectativa y fiesta que se creó en torno a ellos, marcó un día histórico para la nación.

El 6 de diciembre de 1914, las calles de la capital se vistieron de adornos y banderas para recibir a los ejércitos de la División del Norte y el Sur. En la otrora calle de San Francisco, ahora Madero, se aglomeraron miles de personas para ver desfilar a las fuerzas armadas de aquel entonces.

Ese día se tomó una fotografía que hoy representa el encuentro entre los dos más grandes personajes de la Revolución Mexicana. El fotógrafo Agustín Víctor Casasola inmortalizó a Villa sentado en la silla presidencial de Palacio Nacional, rodeado de otros revolucionarios, incluido Emiliano Zapata a su izquierda.

Fueron dos fotografías: en la primera todos posan a la cámara y otra en la que se ve a ambos generales conversar. Ambos querían que el otro se sentara en la silla presidencia, sin embargo, fue Zapata quien convenció a Villa de ocupar la silla, máximo símbolo de la dictadura de Porfirio Díaz.

La actual calle de Madero debe su nombre a Francisco Villa. El 8 de diciembre de 1914, subió a una escalera y clavó una placa con la leyenda “Calle Francisco I. Madero”, en la esquina de Plateros y San José el Real (Isabel la Católica). Además, para evitar que cualquier quitara la leyenda que él había colocado, advirtió a las personas que quien osara retirar la placa sería fusilado inmediatamente.

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