El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 – Educación 20130, señala a la educación como un derecho humano y un bien público. Además, presenta un enfoque renovado de calidad de la educación desde el aprendizaje a lo largo de toda la vida, proponiendo repensar los sistemas educativos de América Latina y el Caribe.

La UNESCO es la única organización de las Naciones Unidas que dispone de un mandato para abarcar todos los aspectos de la educación. De hecho, se le confió la coordinación de la Agenda de Educación Mundial 2030 en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4.

En los últimos 30 años, los sistemas educativos tradicionales empezaron a convulsionar. Nuevos modelos aparecieron y obligaron a girar la rueda del cambio, para que todos tuvieran acceso a las mismas oportunidades.

Las sociedades están más conectadas que nunca, pero persisten la intolerancia y los conflictos. Han aparecido nuevos centros de poder, pero las desigualdades se han agravado y el planeta está bajo presión.

Actualmente en todo el planeta se experimentan profundas transformaciones y ello exige nuevas formas de educación que fomenten las competencias que las sociedades y las economías necesitan hoy día y mañana.

Para lograrlo, se deben fortalecer diversos aspectos. Uno fundamental son los docentes, ya que son la fuerza más influyente y poderosa para lograr la equidad, el acceso y la calidad en la educación.

Es necesario repensar los actuales sistemas educativos, sin dejar de lado la calidad laboral de los docentes: capacitación, contratación, retención, situación social y condiciones laborales.

No sólo se necesita contar con infraestructura y servicios de calidad. Se debe impulsar la docencia como una oportunidad de crear vínculos y formar ciudadanos comprometidos con su entorno cercano y el planeta.

De acuerdo con el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU), para lograr la educación primaria universal de aquí a 2030, se espera que la demanda de docentes aumente hasta los 25.8 millones.

La educación que quieren los jóvenes

Durante la presentación de la encuesta abierta “Diles que quieres aprender”, en la que participaron más de 60 mil jóvenes; la UNESCO, a través de su Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe, dio a conocer la forma en que los jóvenes visualizan el tipo de educación que quieren recibir hacia el año 2030.

Los jóvenes que emitieron su opinión sobre una educación futura, señalaron que les gustaría entender la organización de nuestro mundo, específicamente de nuestra sociedad y nuestras humanidades.

Además, quieren integrar diversos aprendizajes que incluyan idiomas, artes y el mundo científico; quieren aprender transformando, con una ciudadanía activa, con emprendimiento y autogestión. Con ecología y un desarrollo sostenible.

Asimismo, existe una demanda de noción más holística del aprendizaje, que permita abordar los problemas de forma multidimensional y que entregue capacidades para transformar el mundo.

En el ámbito de las instituciones educativas, mantienen la importancia de éstas y los maestros, no obstante, quieren que los espacios de aprendizaje vayan más allá de los tradicionales.

En el documento Replantear la educación. ¿Hacia un bien común mundial?, la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, señala que: “El acceso a la educación no basta, debemos centrarnos en adelante en la calidad de la educación y la pertinencia del aprendizaje, en lo que los niños, jóvenes y adultos aprenden realmente. La escolarización y la educación formal son esenciales, pero debemos ampliar las miras y fomentar el aprendizaje a lo largo de toda la vida. Lograr que las niñas cursen la enseñanza primaria es fundamental, pero debemos seguir ayudándolas durante toda la enseñanza secundaria y después de ella. Debemos centrarnos aún más en los docentes y los educadores como factores de cambio en genera”.

Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México

Buscando fortalecer el sentido de pertenencia a la comunidad escolar y promover los vínculos de todos sus miembros, el Programa de Desarrollo Comunitario lleva a cabo talleres en instituciones educativas, desarrollando acciones en conjunto con estudiantes, familiares y docentes.

Agrupadas en el proyecto “Del aula a la cancha”, las actividades utilizan el juego y el deporte en procesos que promueven la adquisición de habilidades sociales.

A la vez, se organizan grupos en donde los jóvenes se escuchan y reflexionan sobre las situaciones que enfrentan en su vida cotidiana y algunos elementos que les permiten fortalecer sus proyectos de vida.

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