Observar la ciudad y sus calles, sus formas de vida, es el eje motor de Urbanóculi. La urbe, la nuestra, la Ciudad de México, se presenta como un territorio abierto, aglomerado, donde no queda un sitio sin cuerpos. En sus espacios públicos, algunas personas sólo transitan, están de paso porque tienen un punto de partida y uno de llegada, han sido acogidas con cierta amabilidad por nuestras formas de sociabilidad: tienen un trabajo, una casa, una familia. Otras los habitan porque, a diferencia de las primeras, no tienen un espacio privado o –como propusiera la gran Virginia Woolf– un «cuarto propio», con todas las implicaciones que la construcción de la intimidad y la idea de lo doméstico guardan en una época como la nuestra.

Alfredo, Camaxtli, Christian, Erasmo, Fermín, Filemón, Francisco, Hadassha y Miguel no sólo construyen personajes a partir de materiales de desecho, con ellos crean cuerpos metafóricos: un foco con falda se convierte en una bailarina que improvisa sobre la realidad cada vez más cruda: «madres solas, niños con pistolas». O un trapo con ojos de latas de grasa y boca de cepillo cuenta cómo se convirtió en bolero, o reflexiona sobre la hostilidad en los trabajos: el temor al regaño por «no saber hacer las cosas» refleja el temor por ese «sistema», como le llama Miguel, que reprime a los trabajadores y al que pocos enfrentamos.

Los nueve han vivido en las calles, algunos duermen en albergues, pero todos tienen en común haber encontrado un proyecto como el Centro Creativo Mi Valedor: un espacio para talleres, con una radio callejera «La voz de la calle» operada por ellos mismos y una revista o Street paper de cuya venta obtienen sus ingresos económicos.

A lo largo de tres meses, han colaborado con la artista visual Nikki Schuster, quien es austriaca radicada en Berlín, para compartir sus experiencias de vida: el soporte es un novedoso material audiovisual de «animadoc», en el que se emplean técnicas como stopmotion y pixilation. La artista se dice un medio para la creación, en donde se privilegia el aspecto humano, sus perspectivas sobre la realidad y sus formas de concebir la vida, la libertad, la familia, el hogar, la seguridad, el conocimiento y la sabiduría.
El animadoc Urbanóculi, que te presentamos a continuación, es el resultado de la Residencia Cultural de Casa Vecina, programa de la Fundación del Centro Histórico.

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