“Pues bien, han terminado tus penas, vete, pues a dormir tú sueño mortal. Después de cuatro años de viaje por el Mictlán, ¡La nada será tú destino final!”

Sin importar el estatus social en vida, el tipo de muerte que tenía una persona determinaba su lugar. Al Mictlán llegaban todos aquellos que morían por enfermedades no asociadas al agua y cualquier otra forma de muerte, como accidentes o vejez.

También conocido como el “Lugar de muertos”, estaba conformado por nueve niveles verticales y descendientes.  Sus peligrosos caminos debían ser transitados por nobles y plebeyos, sin distinción alguna de rango ni de riquezas.

De acuerdo con Eduardo Matos Moctezuma (2010), tenemos dos fuentes principales para conocer el destino de las personas que iban al Mictlán:

El primero, el Códice Vaticano A indica:  

El segundo lugar que tenían estos miserables era el infierno, al cual decían que llevaban las almas de aquellos que moría por justicia, o de enfermedad, o de cualquier otro género de muerte natural o violenta, salvo de aquellos que morían en la guerra, porque de aquellos creían que eran llevados al cielo. (Códice Vaticano A, 1996:49).

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Por su parte, Fray Bernardino de Sahagún señala:

Lo que dijeron y supusieron los naturales antiguos y señores de esta tierra, de los difuntos que morían, es: que las ánimas de los difuntos iban a una de tres partes: la una es el infierno, donde estaba y vivía un diablo que se decía, y por otro nombre Tzontémoc, y una diosa que se decía Mictlantecuhtli Mictecacíhuatl que era mujer de Mictlantecuhtli; y las ánimas de los difuntos que iban al infierno son los que morían de enfermedad, ahora fuesen señores o principales, o gente bajo. (Sahagún, 1956, I:293)

Como indican las principales fuentes de consulta, el viaje tenía una duración de cuatro años, en los que se debían superar diversos obstáculos para que Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl, finalmente le anunciarán al alma del difunto: “Han terminado tus penas, vete pues a dormir tu sueño mortal”.

Los nueve niveles del Mictlán eran:

  1. Apanohuaia – “lugar en que habita el perro”.
  2. Tepectli Monamictlan- “lugar en que se juntan las montañas”.
  3. Iztepetl – “montaña de obsidiana”.
  4. Itzehecayan – “lugar donde hay mucha nieve”.
  5. Paniecatacoyan – “lugar donde la persona se voltea como bandera”.
  6. Timiminaloayan – “lugar donde te flechan saetas”.
  7. Teyollocualóyan – “Teyollocualóyan”.
  8. Izmictlan apochcalolca – “lugar donde se tiene que cruzar agua”.
  9. Chicunamictlan – “lugar donde se tienen nueve aguas”.

En su nivel más profundo habitaban cuatro parejas de deidades:

  1. Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl.
  2. Ixpuztequi (el del pie quebrado) y Nexoxoche (vomitadora de sangre).
  3. Nextepeua (que esparce cenizas) y Micapetlacolli (petate viejo de los muertos).
  4. Tznotémoc (el que baja o desciende) y Chalmecacíhuatls, señora de los chachalmecas o sacerdotes sacrificadores.

El Concurso de Ofrendas de la Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México es un esfuerzo comunitario por conservar e impulsar la tradición de la Ofrenda de Día de Muertos.

Consulta la convocatoria y las bases en el enlace

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