Sólo dos años antes de la llegada de los españoles a México – Tenochtitlan (1519), en Europa iniciaba la Reforma Protestante encabezada por Martín Lutero.

Por aquellos años se cree que Nicolás Copérnico ya había descubierto que la Tierra giraba alrededor del Sol y que ésta no se encontraba al centro del universo, sin embargo, publicó su investigación hasta su lecho de muerte por miedo a las represalias que tomaría la Iglesia.

Tan sólo seis años antes, en 1913 Maquiavelo escribía la obra universal El Príncipe, en el cual desarrolla el principio de la razón de Estado, que eximía al gobernante de compromisos éticos.

Casi cien años antes se había inventado la imprenta Gutenberg, uno de los avances más importantes para la cultura occidental.

El avance social y cultural por el que atravesaba el viejo continente era una revelación tras culminar la llamada Edad Media con la caída del Imperio Bizantino.

Sin excusar los otros grandes avances de los cuales se tiene registros, sin duda, el hallazgo que transformó la concepción que tenía el hombre sobre sí mismo, fue el descubrimiento de América por parte de Cristobal Colón en 1492.

No obstante, la llegada de Hernán Cortés al nuevo continente transformó el orden mundial. Su poderío militar y alianzas logradas a su arribo le garantizaron una rápida victoria sobre los pueblos que pusieron resistencia a su conquista. Tras su victoria sobre el Imperio Azteca, ocupó su lugar como gobernante en turno.

Sin embargo, a pesar de lo que muchos creerían, Cortés no arrasó con la cultura mexica que imperó durante años, al contrario, en algunos casos tenemos vestigios bien conservados gracias a la admiración que algunos españoles profirieron hacia la cultura prehispánica.

Los detalles de la conquista de México, así como los argumentos que justificaban las decisiones de Hernán Cortés, fueron expuestos en las cuatro Cartas de relación que envió al rey. En 1522 fue nombrado gobernador y capitán general de Nueva España (nombre que dieron los conquistadores al territorio mexicano).

Cortés, uno de los grandes conquistadores de todos los tiempos, erigió su casa en el corazón mismo de Tenochtitlan. El terreno en el que construyó sus casas había sido, durante la época prehispánica, el Palacio de Axayácatl, también conocido como “Casas Viejas”.

En este lugar el emperador Moctezuma hospedó a los extranjeros cuando llegaron. Aquí mismo moriría el emperador.

Después de la conquista, Cortés se adueñó del palacio y lo demolió para construir sus propias casas.

A principios del siglo XVII, sus descendientes no pudieron seguir manteniendo el palacio y decidieron fraccionar y vender o rentar el lugar. Se trazaron calles que partieron el terreno en cuatro partes y se construyeron comercios y casas, incluso la Real Audiencia se instaló en uno de los edificios más importantes del terreno (entre las calles actuales de 5 de mayo y Madero).

Actualmente podemos imaginar al menos el tamaño de las casas de Cortés ubicándolas entre las calles de Madero, Monte de Piedad, Tacuba e Isabel la Católica. Los callejones que partieron el predio hoy son las calles de Palma y 5 de mayo.

Después de la venta y renta del terreno, los descendientes de Cortés sólo conservaron la casa que después fue vendida para instalar el Monte de Piedad.

¡Compártenos!