Desde la época prehispánica cuando los Tlatoanis recorrían cuales dioses sus calles hasta la entrada victoriosa de Francisco Villa y Emiliano Zapata, dos íconos de la Revolución Mexicana, el Centro Histórico de la Ciudad de México ha sido el escenario principal para grandes personajes de la vida en México.

Una de las figuras más recordadas por los mexicanos es Porfirio Díaz, quien se mantuvo en el poder por 30 años, tres meses y 20 días.

Tras la muerte de Benito Juárez y el llamado a elecciones por el presidente interino Sebastián Lerdo de Tejada, Díaz logró asumir la presidencia de México gracias a su capacidad estratégica y andanzas militares.

Su periodo presidencial fue de 1876 a 1911. Únicamente se vio interrumpido entre 1880 y 1884, cuando ocupó el cargo Manuel González. A partir de 1884 gobernó ininterrumpidamente. Sus periodos presidenciales fueron ganados a través de elecciones legales y constitucionales por mayoría de votos. En esa época era válida la reelección.

El otrora presidente de México tenía su hogar en la calle de Cadena número 8, hoy Venustiano Carranza. Entre sus responsabilidades en Palacio Nacional, el Castillo de Chapultepec, su casa siempre estuvo lista para los descansos de Don Porfirio.

Ante la inminente derrota del General Díaz por el movimiento revolucionario que encabezaba Francisco I. Madero, se refugiaba en su casa a la espera de poder entregar su renuncia a la Cámara de Diputados.

La versión oficial señala que el 24 de mayo de 1911, Porfirio Díaz preparaba su salida de la calle Cadena 8. La Cámara de Diputados estaba abarrotada de gente. Al anunciarse que el documento de su renuncia sería presentado el día 25, la muchedumbre se dirigió enardecida hacia la casa de Díaz. Al encontrarse con la guardia desde la esquina con la calle Coliseo (hoy Bolívar) y Cadena (hoy Venustiano Carranza) la multitud se dirigió al Palacio Nacional apedreando el edificio para luego ser dispersada a tiros. La renuncia fue presentada el 25 de mayo. Al día siguiente, de madrugada, amparado por la guardia que se mantenía frente a su casa, Díaz partió a la estación de Santa Clara, donde abordó el tren para Veracruz. Llevaba la cabeza vendada para calmar un terrible dolor de muelas.

La casa fue destruida cuarenta años después. En los cuatro lotes adyacentes se construyó un edificio con fachada de acero y cristal que albergó el Banco de Comercio y luego el Centro Corporativo de Bancomer. En 1980, el banco levantó su nueva sede en el sur de la ciudad a la que trasladó sus oficinas corporativas, dejando el edificio de la esquina de Bolívar y Venustiano Carranza como sucursal del banco y despachos en renta.

Finalmente Díaz realizó un intento por regresar al poder y mandó una carta al general Felipe Ángeles para que le ayudara a regresar al poder. Sin embargo, Carranza interceptó el documento frustrando su último intento por regresar. Finalmente, muere en el país galo en el año de 1915.

 

 

Con información de grandescasasdemexico.blogspot.mx
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