La Independencia de México se fraguó en distintos lugares de la Nueva España. Sin duda, el más representativo fue el Grito de Dolores Hidalgo, donde el cura Miguel Hidalgo se revelaba contra las condiciones políticas y sociales que prevalecían en la época.

En la capital, una de las principales impulsoras del movimiento de insurgente fue Leona Vicario junto a su esposo Andrés Quintana Roo. Su nombre completo era: María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador.

Su padre murió cuando era niña y su madre al cumplir los 17 años, por lo que desde esa edad quedó bajo la tutela de su tío Agustín Pomposo Fernández, un reconocido abogado.

Perteneció a una familia adinerada que le permitió recibir el tipo de educación que sólo los hombres ricos recibían en esa época. Tuvo un especial interés por la lectura y la escritura.

Fue miembro de los “Guadalupes”, un grupo que le brindó gran apoyo a Mariano Matamoros y José María Morelos y Pavón. A esta comunidad también perteneció Ignacio López Rayón.

En el movimiento independentista distribuyó correspondencia rebelde, prestó su casa como punto de reunión, ayudó a las familias de los apresados, reclutó jóvenes para la lucha e invirtió su fortuna en armas.

Colaboró en varios periódicos como “El Ilustrador Americano”, “Seminario Patriótico Americano” y “El Federalista”. Es considerada por los historiadores como la primera periodista del país.

Publicó informes en clave para los insurgentes y tomó nombres de personajes literarios para referirse a los revolucionarios. Ella firmaba como “Enriqueta”.

Al descubrirla como partidaria de los insurgentes, sus bienes fueron confiscados y fue recluida en el convento de Belén de las Mochas, de donde la ayudaron a fugarse.

Con la Independencia consumada, se llevó a cabo un proyecto de restitución de bienes a los insurgentes, en el cual le fue cedida a Leona Vicario la casa de la calle de Los Sepulcros de Santo Domingo esquina con la calle de Cocheras, lo que hoy es República de Brasil con República de Colombia, como compensación por los bienes que la Nueva España le había incautado.

Leona y su esposo se instalaron en la segunda parte de la casa y rentaban la planta de abajo, curiosamente su primer inquilino fue Antonio López de Santa Anna. Vivió en este lugar hasta su  muerte ocurrida el 21 de agosto de 1842.

Desde 1910 sus cenizas se encuentran depositadas en la cripta de la Columna de la Independencia, en el Paseo de la Reforma. Fue declarada “Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria”, siendo la única mujer en tener un funeral de Estado.

Posterior a su deceso, la casa se convirtió en una galería de arte, museo de sitio y sede del Centro Cultural Santo Domingo.

Actualmente es la Coordinación Nacional de Literatura y cuenta con una biblioteca con uno de los mayores acervos especializados en literatura mexicana, así como un área documental que consiste en fotografías, audios, videos y notas hemerográficas de escritores mexicanos.

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