Vivir en la calle no debería ser una opción para las personas, sin embargo, la realidad nos muestra que en ese lugar habitan miles de hombres, mujeres y niños, que optaron por buscar cobijo afuera, donde no existe un techo que detenga el frío de la noche.

Los habitantes de la Ciudad de México les dan la vuelta. Nadie los quiere ver y su presencia causa desagrado para muchos. En los alrededores de un metro o pernoctando en las calles del Centro Histórico (principalmente), recorren sus días sin un nombre, y sin nombre no son nadie.

La vida en la calle les ha robado el nombre, su identidad y sus derechos

Aquí no tienes nombre, tal vez un apodo que la banda te dio. En este lugar dejas de existir para las autoridades y los servicios sanitarios. Sin credencial de elector, pasaporte, CURP o acta de nacimiento, eres menos que nada y se criminaliza lo que no se puede nombrar.

De acuerdo con los resultados de la campaña “Chiras Pelas Calacas Flacas”, presentados por la organización civil El Caracol, las personas que mueren en esta condición generalmente terminan en la fosa común, sin determinarse de qué murieron y sin un registro que ayude a una futura identificación.

Del total de personas muertas entre enero de 2014 a octubre de 2017, sólo en el 31 por ciento de los casos se conoce su nombre. Mayoritariamente, se sabe el apodo o a veces ni eso.

Para las personas sin identificar, su destino final será el Panteón Civil de Dolores, lugar que tiene autorizado el único espacio para servir como fosa común de la Ciudad de México.

Para “El Caracol”, la principal causa de muerte es la asociada a enfermedades y complicaciones médicas -la mayoría totalmente curable y prevenible, como la deshidratación o la hipotermia-, la segunda causa son homicidios y la tercera son accidentes viales. Las principales víctimas que identifican son personas entre el rango 20 a 50 años de edad.

Su director, Enrique Hernández, expresó que hay casos en los que una ambulancia puede tardar el doble en llegar al lugar en caso de una emergencia, o si las personas han fallecido y su cuerpo no es reclamado, se les niega la posibilidad conocer las causas exactas de su muerte, es decir, no tienen derecho a una autopsia

Por su parte, el Instituto de Ciencias Forenses (INCIFO), reportó que entre enero de 2012 y julio de 2017, 2 mil 556 de los 26 mil 870 cadáveres que ingresaron al Instituto, permanecieron en calidad de no identificados.

De esos 2 mil 556 cuerpos, mil 593 fueron enviados a la fosa común y 953 a escuelas de medicina.

En 2017 en el programa de Poblaciones Callejeras sigue haciendo escucha social con las personas que viven en las calles para profundizar en sus problemáticas y conocer con más detalle las condiciones y dinámicas de las poblaciones callejeras.

En la primera fase de colaboración se organizaron mesas de reflexión sobre los vacíos del trabajo metodológico de calle, mismas que facilitaron el encuentro entre los organismos que tenían varios años trabajando con estas poblaciones callejeras, y quienes empezábamos o teníamos poca experiencia.

Al inicio, participaron 22 organismos públicos y/o privados en cinco sesiones; con ellos se reafirmó la necesidad de crear una plataforma de datos cuantitativos y cualitativos a través de un Observatorio de Poblaciones Callejeras.

 

Con información de: Animal político y ElBigData.mx

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