El Centro Histórico de la Ciudad de México es guardián de más de 40 templos e iglesias de distintas órdenes religiosas construidas a lo largo de varios siglos y épocas. Pequeños recintos o la majestuosa Catedral Metropolitana, se erigen en el corazón de la Ciudad de México. Flanquean a sus habitantes y visitantes por ambos lados de la calle.

Uno de los más representantes es el Convento de San Francisco, ubicado a un costado de la Torre Latinoamericana. Su estilo churrigueresco albergó la sede de la orden franciscana que data de 1525. Este espacio fue utilizado como hospital, cementerio y una escuela de artes y oficios.

Hallan vestigio ceremonial de un calpulli mexica en la Plaza Pino Suárez

A unos metros de distancia se puede observar el Templo Expiatorio Nacional de San Felipe de Jesús. Fue construido con estilo neorrománico y nebizantino en terrenos que ocupó la capilla de Nuestra Señora de Aranzazú del Templo de San Francisco. Su edificación se debe a Carmen Romero de Rubio, esposa de Porfirio Díaz.

Sobre la calle de Madero, también se encuentra el templo de la Profesa o San José del Real, sin duda uno de los lugares favoritos para todos los visitantes del Centro. Su interior es un refrescante descanso que permite contemplar su impresionante estilo barroco. Fue construida por los jesuitas en 1610.

Otro espacio único y representante de la historia nacional es la iglesia de Santo Domingo. Este lugar perteneció a los dominicos y fiel al siglo XVIII presenta un estilo barroco. Aquí se guarda la tumba de Pedro de Moctezuma, uno de los hijos del emperador Moctezuma II.

Atrio de San Francisco, espacio para el encuentro social

El segundo templo que existió en México es la iglesia Jesús Nazareno e Inmaculada Concepción, fundada por el mismo Hernán Cortés en 1524 y cuyos restos se hallan en una urna en su interior. Este templo católico, construido en los siglos XVII y XVIII, con modificaciones en el siglo XIX y declarado monumento histórico en 1932, alberga el mural “Apocalipsis” de José Clemente Orozco y la portada de la primera Catedral de México, que data de finales del siglo XVI.

La Catedral Metropolitana es la obra máxima del esplendor arquitectónico de la colonia América. Su construcción tardó tres siglos, por lo que posee elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos; la primera piedra fue colocada por Hernán Cortés en 1524 sobre el cruce de las calzadas que desde los cuatro puntos cardinales conducían al Templo Mayor.

La Capilla de las Ánimas, es un pequeño templo estilo barroco construido en el siglo XVIII, forma parte del complejo que integra la Catedral Metropolitana y alberga al Señor de los Milagros, uno de los símbolos religiosos más importantes de la comunidad peruana en México.

Con información de Notimex.
Imágenes tomas de internet.
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